sábado, 25 de febrero de 2012

DE LA CRISIS DEL MIR A LA ORGANIZACIÓN DE REVOLUCIONARIOS (OR)

En diciembre de 1968 se celebraron nuevas elecciones en Venezuela. El debate en torno a los comicios y las políticas de pacificación lanzadas por el candidato de Copei, Rafael Caldera, llevarán hasta un punto definitivo la crisis que venía arrastrando el movimiento guerrillero venezolano desde 1963. Los resultados dieron por ganador al candidato de Copei, produciéndose la primera alternancia de poder entre los partidos del Pacto de Punto Fijo, que volvía nuevamente a ser refrendado en las urnas. El Partido Comunista, que desde 1967 había renunciado formalmente a la lucha armada, participó de los comicios bajo la fórmula Unidos para Avanzar (UPA), y sería nuevamente legalizado en 1969 mediante una amnistía general decretada por el Gobierno de Rafael Caldera. En el plano de la insurgencia, la victoria de Copei agudizó la crisis que aquejaba al movimiento revolucionario venezolano. El PRV-FALN debió enfrentar la pérdida del apoyo que hasta el momento había recibido de Cuba, mientras que el MIR se enrumbó definitivamente hacia la legalidad Frente al proceso electoral, el MIR había propuesto una táctica ambigua, que consistió en la no participación a través de tres fórmulas: no inscribirse en los registros electorales, no votar o votar nulo.

Fuerzas Armadas Liberación Nacional
Esta ambigüedad respondía a la situación interna de la organización, con varias direcciones que se reclamaban legítimas, y las diferentes posiciones asumidas por las estructuras de la organización. Por un lado, la Dirección Nacional, representada por Américo Martín, que apoyaba la participación en el proceso electoral. Posición que también compartía Moisés Moleiro y el llamado Núcleo Principal de Dirección. A esta postura se oponían, en cambio, la comandancia del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre FGAJS) y la Juventud del MIR, estructuras de las que surgirían Bandera Roja y la Organización de Revolucionarios.

Así, entre 1969 y 1970, el MIR se divide en tres organizaciones. Por una parte, quienes mantienen las siglas del MIR se lanzarán abiertamente a la vía electoral. Por otra parte, entre aquellos que defendían la necesidad de continuar la actividad clandestina y la lucha político-militar surgirán dos organizaciones: Bandera Roja. partido dirigido por Carlos Betancourt, Gabriel Puerta Aponte y Américo Silva; y la Organización de Revolucionarios (OR).

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